A qué edad empieza el Alzhéimer

Esta enfermedad daña poco a poco a una persona, hombre o mujer, cuando las células nerviosas del cerebro, llamadas también neuronas, empiezan a morir sin que se dé cuenta la persona, hasta…

06/01/2019

La enfermedad de Alzhéimer lleva el apellido del psiquiatra y neurólogo alemán quien descubrió los síntomas de esa enfermedad mental hace dos siglos. Esta enfermedad daña poco a poco a una persona, hombre o mujer, cuando las células nerviosas del cerebro, llamadas también neuronas, empiezan a morir sin que se dé cuenta la persona, hasta conseguir que después de un tiempo todo el cerebro se reduzca incluso de tamaño ocasionando graves daños como la pérdida total de memoria y disminución de la capacidad mental que termina en lo que también se llama demencia. Y es en el lapso de más o menos dos años, desde que aparecen los primeros síntomas, que la enfermedad de Alzhéimer termina por dañar el cerebro y la vida de una persona. No existen causas concretas para la aparición de la enfermedad, pero sí se puede considerar un factor de riesgo la herencia genética, sobre todo para que empiece a aparecer la enfermedad de manera temprana antes de los 60 años, y se da en pocos casos. El otro momento de la aparición de sus síntomas y es la forma más común, sucede después de los 60 años y se llama de aparición tardía. Esta enfermedad tampoco tiene que ver con la nacionalidad o nivel cultural de una persona. Puede empezar a manifestarse en cualquier persona sea ésta intelectual o no, deportista o no, etc. Algunos creen que da esta enfermedad si has tenido muchos problemas en la vida, si has sufrido emocionalmente por diferentes situaciones, o estudiado demasiado, duermes poco o si tienes problemas crónicos de dolor de cabeza. Nada de eso tiene que ver con la enfermedad.

Las etapas de la enfermedad

La enfermedad de Alzhéimer en su evolución dañando el cerebro tiene hasta tres formas: leve, moderada y grave. Y es en la etapa leve cuando debemos de estar atentos a sus síntomas o señales para llevar a la persona inmediatamente al médico.

La etapa leve

Durante la etapa leve o primera, las personas con Alzheimer a menudo tienen alguna pérdida de memoria y cambios pequeños en su comportamiento, se fastidia con cosas que antes no le ocasionaban molestias. Pueden olvidar eventos recientes o los nombres de personas o cosas conocidas. Es posible que ya no puedan resolver problemas matemáticos sencillos. Las personas en esta etapa se vuelven muy desorganizadas y no pueden planificar ya nada, como por ejemplo, pueden tener dificultad haciendo una lista de compras y encontrando los artículos en la tienda, o no organizar una salida de paseo o reunión familiar

La etapa moderada

Esta es la etapa intermediaria de la enfermedad de Alzheimer. La pérdida de memoria y la confusión se vuelven más notorias y persistentes. Las personas tienen ahora más dificultad organizando, planeando y siguiendo instrucciones que en la etapa leve. Pueden necesitar ayuda vistiéndose y empezar a tener problemas para controlar la orina o la necesidad de ir al baño. Esto significa que ya no podrán controlar su vejiga y/o los intestinos. Pueden tener dificultad para reconocer a sus familiares y amigos. Es posible que ya no sepan dónde están o qué día o año es. También pueden perder el buen juicio y empezar a deambular (salirse de su hogar o alejarse de quienes las cuidan). No es recomendable dejar a las personas en la etapa moderada del Alzheimer solas. Se pueden poner inquietas y empezar a repetir movimientos tarde en el día. También pueden tener dificultades para dormir. Los cambios de personalidad pueden tornarse más serios. Las personas en esta etapa pueden amenazar, acusar a otros de robo, decir groserías, patear, golpear, morder, gritar o agarrar cosas.

La etapa severa

Esta es la última etapa y termina en fallecimiento de la persona. La etapa severa del Alzheimer a veces es conocida como la etapa tardía. Las personas en esta etapa a menudo necesitan ayuda con todas sus necesidades cotidianas. Es posible que no puedan caminar o sentarse rectas sin ayuda. Puede que no sean capaces de hablar y, con frecuencia, ya no pueden reconocer a sus familiares. Pueden tener dificultades para pasar los alimentos y por eso se niegan a comer.

¿Cómo nos damos cuenta que puede haber empezado esta enfermedad?

En la primera etapa o leve. Sería bueno anotar esto para de inmediato llevar a la persona donde un especialista. En primer lugar cuando notamos que la persona empieza a tener un comportamiento diferente a como lo conocemos. También porque empieza a tener problemas para moverse o caminar normalmente, porque deja de hablar o de comunicarse como lo hacía antes. Podemos así notar que se ha convertido en una persona distraída que muestra poca energía para hacer las cosas que antes hacía muy bien. Vemos que también empieza a olvidarse de las cosas y tiene poco a poco menos memoria, haciendo que su estado de ánimo cambie muy rápido. Tampoco tiene ya la misma capacidad de estar atento a muchas cosas, se le ve como desorientada, o como si no le importara lo que pasa a su alrededor y deja de tener interés en la gente que lo rodea.